En 25 de Mayo y Chile conviven dos realidades que parecen incompatibles. Atlético Tucumán está a sólo dos partidos de levantar un título, mantiene viva la ilusión de volver a la Copa Libertadores y atraviesa, en el certamen federal, uno de los recorridos más importantes de los últimos años. Pero, al mismo tiempo, el torneo local le devuelve una imagen mucho menos alentadora: tres derrotas consecutivas, otra vez afuera de la zona de playoffs y una preocupación que empieza a mirar más allá de diciembre. Porque mientras la Copa Argentina invita a soñar, la tabla de promedios de 2027 obliga a hacer cuentas. Y ahí el panorama promete ser bastante menos amable.
Esa es, justamente, la encrucijada que atraviesa el mundo “decano” durante las últimas semanas. Y se hace visible en los distintos estratos del club. En la previa del partido del sábado, los hinchas dejaron en claro su ilusión por la Copa apenas fueron consultados por el presente del equipo. “Es difícil concentrarse en el torneo cuando está esa semifinal ahí. Si nos ponemos locos con la Copa, va a ser contraproducente”, dijo Rubén Ibáñez, uno de los fanáticos entrevistados por LA GACETA.
La misma dualidad apareció en los jugadores. “Obviamente está la ilusión de la Copa Argentina, pero también somos conscientes de que no podemos descuidar el torneo porque después el año que viene puede volver a ser complicado”, confesó Gianluca Ferrari, titular contra Barracas.
El cuerpo técnico, encabezado por Julio César Falcioni, optó por mostrar que dentro del vestuario reina la mesura. “Falta mucho para eso, falta muchísimo”, aseguró el entrenador. Y hasta la dirigencia, encabezada por Mario Leito, volvió a referirse al certamen mientras caminaba por el hall del estadio. “Las cosas hay que trabajarlas y estamos en eso”, dijo el presidente al ser consultado por la sede de la semifinal frente a Platense.
Una Copa que invita a soñar
Lo cierto es que inevitablemente, todos en Atlético hablan de la Copa Argentina. Porque la ilusión es tan lógica como inmensa y porque la posibilidad de escribir una página grande en la historia del club está servida sobre la mesa. Es el resultado de un recorrido que comenzó con algunas dudas en los 32avos de final frente a Sportivo Barracas, pero que después alcanzó picos altísimos con las goleadas sobre Talleres (3-0) e Independiente (4-0), además de la ya memorable serie contra Independiente Rivadavia, en la que el “Decano” avanzó por penales.
Pero cada vez que se aproxima un nuevo compromiso por el Clausura aparece el golpe de realidad. Casi sin aviso. Como un bocinazo capaz de despertar a quien duerme profundamente en medio de un dulce sueño. Esa alarma sonó primero contra Aldosivi en Mar del Plata y, después, mucho más fuerte frente a Barracas en el Monumental.
El golpe de realidad
¿Por qué el equipo pasa del éxtasis a la preocupación con tanta facilidad? Porque acumula varias campañas de pobres cosechas en la Liga Profesional. Y la tabla de promedios que determinará uno de los descensos de 2027 no miente: si se excluyen los dos equipos que hoy perderían la categoría (Estudiantes de Río Cuarto y Aldosivi) y los próximos dos ascendidos, Atlético comenzaría, con los puntos obtenidos hasta ahora, en el último lugar de la tabla de promedios junto a Platense. Ambos sumarían 61 puntos.
Muy cerca aparecerían otros equipos que también quedarían obligados a mirar hacia abajo: Banfield tendría 63 puntos, Newell’s 65, Central Córdoba 67 y Talleres 68. La diferencia sería mínima y dejaría al “Decano” prácticamente sin margen para regalar puntos durante la próxima temporada.
La preocupación se proyecta hacia 2027 porque Estudiantes de Río Cuarto está prácticamente condenado por el promedio: necesita ganar los cinco partidos que le quedan y esperar una combinación de resultados. Aldosivi, en tanto, hoy estaría descendiendo por la tabla anual y tendría que descontarle 11 de los 15 puntos que quedan en juego a Atlético, que además todavía cuenta con otros tres equipos por debajo en esa clasificación.
Soñar con los ojos abiertos
Por eso, toda la conversación termina regresando al mismo punto. Gracias a su enorme campaña en la Copa Argentina, Atlético vive un presente cargado de optimismo. En apenas 180 minutos puede escribir una página destinada a quedar grabada en la historia dorada del club. Pero, al mismo tiempo, necesita soñar con los ojos abiertos. La permanencia siempre será una prioridad y los puntos que hoy deja escapar pueden convertirse mañana en una carga demasiado pesada. En 25 de Mayo y Chile pueden permitirse mirar hacia el cielo, pero saben que no conviene coquetear demasiado con el abismo.